"La cadena más acerrada y más inquebrantable es la que nuestro propio yo nos echa al cuello. Porque de lo que huimos y por lo que suspiramos va dentro de nosotros" Antonio Gala
Desarrollar nuestra consciencia como individuos nos lleva a enfrentar nuestro sistema de creencias consciente e inconsciente. Para la mayoría de nosotros diseminar lo que sentimos, pensamos y actuamos es un arduo trabajo, pues en la percepción de nuestro "Yo" consciente, dejamos zonas muertas por donde se escapa nuestra "sombra", actitudes que reconocemos muy bien en los otros, y las cuales, al ser culposas o juzgables, apostillamos en nuestro sótano o cuarto oscuro interior.
Para Simon Freud & Jung el inconsciente tiene principalmente una función compensatoria y éste se manifiesta de distintas formas.
Lo inconsciente modifica sus formas y su función como ocurre en la actitud consciente. La función reductiva de lo inconsciente actúa sobre un material compuesto esencialmente por los deseos sexuales infantiles reprimidos, anhelos infantiles de poderío, por residuos de instintos, pensamientos y sentimientos arcaicos y colectivos.
“La mujer y el hombre han venido a la tierra a encontrarse, cada uno de ellos cumple una función, la mujer como madre y representante de la madre tierra. El hombre como guía y proveedor, representante del padre cielo o sol”.
El patriarcado a devaluado, menospreciado, cosificado, mutilado, violado, humillado a la mujer por más de 5000 años, esto ha hecho que las mujeres carguemos una memoria de dolor resentimiento hacia el hombre.
Nuestros ancestros, después de la irrupción de esta energía masculina en desequilibrio, que es el patriarcado, también han sufrido la sombra de "LA MADRE SINIESTRA".
La Madre Siniestra es la energía femenina reprimida, es todo aquello que condena y reprime dentro de nosotros, es el juicio, el control, el castigo, la culpa, la vergüenza. Esta memoria se ha transferido vía genética a través de la concepción. La concepción ha sido ejercitada muchas veces desde la violencia, la inconsciencia, esta ultima como resultado de una sexualidad tabú, basada en lo sucio y pecaminoso.
“La vida misma es en sí un camino evolutivo o involutivo, según se mire....” Surá Lillo
Para muchos el mismo proceso de vivir se nos hace cuesta arriba, analizar las causas de tales sufrimientos, llevaría ríos de tinta, muchas veces entramos en procesos vitales de cambio, propios de la "vida misma", tarde o temprano pasamos por estados de duelo, de cambio y transformación internos que nos llevan a crecer y evolucionar como individuos.
Cuando reprimimos nuestro el lado femenino (sentimientos, emociones, creatividad…) los aspectos profundos de nuestra vida quedan relegados a un segundo plano, esto genera un desequilibrio interno que puede traducirse en múltiples formas: Depresión, ansiedad, miedos, manías, estrés…etc, que llevan a formar en el organismo muchos desajustes e incluso enfermedades. El pasar por estos estadios de la vida inconscientes, reprimiendo nuestros sentimientos nos ahoga y nos lleva a enfermar.
Así la enfermedad se presenta como un grito del alma ante nuestra sordera y ceguera internos, cuando somos capaces de sentir, entonces somos capaces de saber qué es lo que nos pasa por dentro.
Artículo publicado en el nº41 del mes de Septiembre de 2011, de la revista UNIVERSO HOLÍSTICO. “Amar significa abrazar y, al mismo tiempo, resistir muchos finales y muchísimos comienzos….todos en la misma relación”. Clarissa Pinkola Estés
A lo largo de nuestras vidas nos enamoramos varias veces, y en todas ellas parece repetirse la misma escena, aunque nos enamoremos de personas distintas, de lo que realmente nos enamoramos es de nuestra propia proyección del hombre o mujer ideales. Para después, con el tiempo, irnos desenamorando cuando la persona no cumple con los altos valores que le habíamos proyectado.
Este encuentro con la realidad puede darse al comienzo de la relación, donde los implicados en la relación amorosa han de desnudar un poco más su sentir, ya que cuando abrimos nuestro corazón a alguien tememos ser dañados. En estos momentos es cuando la sombra de nuestra psique emerge para defenderse ante la pérdida del estado de confort en el que se encuentra.
Artículo publicado en el Nº 34 del mes de Noviembre de 2010 de la Revista UNIVERSO HOLISTICO.
“Ser mujer significa ser un ciclo de cambio constante.” Surá Lillo
Entender las claves de la energía femenina es comprender, que bajo esas cualidades, la MUJER puede manifestar su naturaleza íntima.
Las claves de la energía femenina yacen en lo receptivo, en la quietud, la entrega, la apertura, la belleza, la cooperación, el amor incondicional, lo salvaje, el cambio, lo cíclico, la muerte y la transformación.
Cuando ya desde niñas somos educadas en patrones de pensamiento rígidos, tanto en el entorno familiar como en el social, la mujer no tiene referentes que aprueben su feminidad y sexualidad, sino que por el contrario, vive experiencias donde su femineidad es castrada, abusada y mutilada.
El arquetipo de la MUJER ha de superar, comprender e integrar el ARQUETIPO DE MADRE SINIESTRA, esta siniestralidad en la mujer emerge en su intento de supervivencia ante un sistema de creencias que la constriñe y la induce a ser quien no es.