Empreder el camino del verdadero autoconcimiento requiere valentía y humildad. Surá Lillo
La Terapia con Geometrías de Obsidiana (Método ASS) nos brinda un camino de aprendizaje y sanación donde no solo podemos recuperar en el equilibrio en nuestro cuerpo físico, en caso de padecer alguna enfermedad o desequilibrio, sino que además podemos recuperar nuestra salud emocional y mental.
Debbi Shapiro en su obra “Cuerpo Mente” describe el origen psicológico de la enfermedad, donde ésta tiene su origen en la correspondencia que existe en la relación entre el cuerpo y la mente. Para conocer el origen de la enfermedad es necesario que nos adentremos en nuestra mente inconsciente, pues en ella residen los patrones de comportamiento limitantes, las actitudes adictivas, en definitiva todo aquello que desconocemos de nosotros mismos. En nuestro cuerpo físico así como el nuestros sueños, en nuestras relaciones, es donde nuestro inconsciente se manifiesta, y es desde este prisma debemos entender, que la enfermedad es un grito de nuestra alma pidiendo que pongamos atención aquellas partes de nosotros que permanecen en la sombra.
La aventura de ser padres requiere de nuestra total consciencia, estar embarazados ha de ser un viaje conjunto de la pareja consciente que comienza ya antes de la mera concepción, abordar esta etapa en plenitud nos exige un trabajo personal como hombres y mujeres adultos.
En la concepción, el hombre y la mujer, han de ser estimulados no solo desde el plano físico, sino también en el plano emocional, mental y espiritual. Esta unión es la unión de dos almas complementarias, que deciden evolucionar juntas. Deciden emprender un viaje juntas hacia la paternidad y la maternidad.
Así cuando dos personas del sexo opuesto deciden engendrar un bebé han de lidiar con un montón de factores que pueden dificultarles para concebir.
En el acto de la fecundación, el principio de vida, el óvulo (célula), cuando se une al esperma determina el momento en que dos destinos humanos se unen en uno, cada integrante de la pareja a aporta 23 cromosomas, cadenas de información que se unen. Cada cromosoma tiene genes compuestos de moléculas de ADN, conformando el elemento básico de la vida humana. El ADN determina nuestro aspecto físico, nuestro carácter. Las últimas investigaciones del Genoma Humano apuntan a descubrir que éste es el manual de instrucciones personal de cada individuo.
Artículo publicado en el nº41 del mes de Septiembre de 2011, de la revista UNIVERSO HOLÍSTICO. “Amar significa abrazar y, al mismo tiempo, resistir muchos finales y muchísimos comienzos….todos en la misma relación”. Clarissa Pinkola Estés
A lo largo de nuestras vidas nos enamoramos varias veces, y en todas ellas parece repetirse la misma escena, aunque nos enamoremos de personas distintas, de lo que realmente nos enamoramos es de nuestra propia proyección del hombre o mujer ideales. Para después, con el tiempo, irnos desenamorando cuando la persona no cumple con los altos valores que le habíamos proyectado.
Este encuentro con la realidad puede darse al comienzo de la relación, donde los implicados en la relación amorosa han de desnudar un poco más su sentir, ya que cuando abrimos nuestro corazón a alguien tememos ser dañados. En estos momentos es cuando la sombra de nuestra psique emerge para defenderse ante la pérdida del estado de confort en el que se encuentra.
“Dentro de una visión Holística de la salud la curación no se limita a la eliminación del síntoma sino a recobrar el estado primordial. Aquella medicina que para reparar un determinado desequilibrio en un sistema ya sea de órganos o funciones, daña una parte de otro sistema, no cura, tan solo tapa síntomas, perpetuando de esa manera la enfermedad”
La Nueva Medicina aparece como un intento de llegar más allá de la realidad observada y aparente, con una nueva dirección en la búsqueda de las causas, reestructurando un nuevo paradigma que otorga al propio ser la capacidad de “sanarse”, retornando en la medida de lo posible al origen, al conocimiento del ser humano desde todas las facetas de su vida. Se aúna con los avances científicos y se fusiona con la antigua sabiduría milenaria legada por nuestros ancestros pretendiendo recuperar la perfección de nuestros cuerpos, sanar sin sufrir daños colaterales, fortalecer al organismo, mantener y prevenirnos de las enfermedades.
(Artìculo publicado en la Revista Universo Holìstico nª 26 mes abril 2010.)
La semilla del patriarcado pudo germinar alrededor del 3.113 A.C (aproximadamente), tiempo en que naciera la primera civilización en Mesopotamia. El nacimiento de las primeras ciudades dio origen a un sistema de organización social donde el rol del hombre y de la mujer fue diferenciado según su sexo.
Los roles hombre y mujer fueron constreñidos a un sistema de creencias nocivo basado en el miedo al Amor.
Antes del surgimiento de este sistema de creencias, las sociedades matriarcales giraban en torno a la figura de la DIOSA como madre dadora y creadora de todo lo que existe. Este sistema de creencias basado en ese principio femenino como origen de toda vida reflejado en la naturaleza, donde vida y muerte son complementarias, fue sustituido por la visión de un único DIOS que separa y condena.
El mito griego de Apolo y Dionisio podría representar las dos caras opuestas de ese DIOS masculino, que separa y divide, entre lo bueno y lo malo. Así Apolo representa lo recto, lo bello, el equilibrio y Dionisio sería el Dios de la oscuridad, y de la falta de control, de los instintos, representante de nuestra sombra. El intento de reprimir esa energía femenina de vida, expansión y muerte y resurrección, ha generado a través de la mano de los represores patriarcales un yugo de control que perdura hasta nuestros días.