Serena llegó un día tibio de abril, hacia principios del otoño en Buenos Aires. Esa mañana me desperté ya lista para recibirla....algo dentro mío me decía que mi beba estaba cerquita. Limpié la casa con mucha ilusión...quería para su nacimiento un lugar bello, cálido, luminoso, un nidito que la contuviera y la recibiera amorosamente en su primer instante de vida fuera de mi panza. Recuerdo que había mucho sol en el patio, recuerdo colores y luces, me recuerdo planchando su ropita sobre la mesa del comedor mientras escuchaba música y miraba el verde de nuestras plantas a través de las ventanas. Fue un día mágico, pleno y en paz dentro mío. Con Diego teníamos todo listo ya.
Cuando intento definir mi tarea termino diciendo que soy "una partera que acompaña partos `alternativos´: en la casa, en el agua, como quieras..."
Pero en cuanto empiezo a mirar en la historia, me doy cuenta de que soy "de verdad, solamente" una partera.
Esto quiere decir que tengo conciencia de que mi oficio es un oficio de servicio, en donde lo fundamental es tener en cuenta las necesidades de esta embarazada que va a tener a su bebé. Que debo respetar cómo quiere ella parir, de qué manera. Que debo cuidar que todo transcurra dentro de la salud y que intervendré si algo del proceso conlleva peligro para alguno de los dos. A veces, el "peligro" es una fantasía que nos presiona para ver fantasmas en donde no los hay. Si el proceso no está encuadrado dentro de lo que me enseñaron, puedo temer que haya riesgos, cuando en realidad, es el tiempo y el modo de esta mujer.
Portarse bien, respirar adecuadamente, no descontrolarse, estar relajada... Frases que circulan alrededor de la idea de un parto. Es como un examen, y cumplir con estas condiciones quiere decir que la nota es alta. ¿Es realmente así? ¿Es eso lo importante? Por supuesto que no, dirán, lo más importante es que la mamá y el bebé están vivos y estan bien.
¿Esto es a todo lo que se puede aspirar en estos tiempos que vivimos?
Peridural, monitoreos, aparatos...¿Cuál es la imagen que se transmite a una mujer que planea un hijo, o a una embarazada?
Lo más importante, lo verdaderamente decisivo en el parto, es la mujer que va a parir, porque de su actitud dependen muchos factores, para bien o para mal.
EL PERÍODO DE DILATACIÓN
El parto no es sino la última etapa del largo y complicado proceso de reproducción vivípara, una simple función fisiológica en la que el papel de la mujer, durante el embarazo es completamente pasivo e indoloro y se reduce a proporcionar al embrión y al feto el alojamiento idóneo, hasta su nacimiento, así como los materiales precisos para su construcción y desarrollo, pero una vez finalizado el embarazo, la mujer puede y debe participar en el parto, de manera voluntaria, consciente y enterada.