|
A menudo nos encontramos inmersos en actitudes que no sólo perjudican nuestro entorno, sino que, además, con ellas nos dañamos a nosotros mismos.La impotencia al no controlar nuestras emociones está directamente ligada a una falta de consciencia sobre nosotros mismos y lo que nos rodea.Nuestro cerebro es el director de orquesta de nuestras emociones, este director tiene nombre y apellidos, “EL HIPOTÁLAMO”, él es el encargado de segregar las endorfinas (cadena de aminoácidos formadas por proteínas). El hipotálamo es la gran fábrica de sustancias químicas.
Cuando nuestro cerebro registra una imagen esa imagen enciende ciertas redes neuronales las cuales están conectadas con una determina emoción, como resultado de esto sentimos. Nuestras emociones son el resultado de esas descargas químicas.
Estamos programados para sentir placer, por lo tanto nuestros ojos están cargados de sustancias opiáceas estamos diseñados para fijamos en imágenes o situaciones que nos causan placer, así todo lo que nos causa dolor es desechado por sistema, pero esto sucede solo a un nivel consciente, puesto que a nivel inconsciente nuestras emociones negativas cobran vida sin que tengamos control sobre ellas.Cuando a edad temprana hemos tenido experiencias que de alguna forma u otra nos han causado dolor y sufrimiento, esas experiencias quedan registradas en nuestro cerebro, así cuando experimento algo que apunta a ser similar a lo vivido anteriormente (en mi infancia o adolescencia), puesto que es en este tiempo donde mi red neuronal se forma, tiendo a dar por sentado que va a ser igual que siempre. Así, mi cuerpo reacciona de igual forma segregando esa sustancia química correspondiente a esa emoción en concreto, miedo, rabia, ira, celos…..etc.
Si durante años seguidos en mi vida he experimentado cientos de veces la misma emoción, y segregado entonces la misma sustancia química, mi cuerpo se ha hecho adicto a esa emoción y inconscientemente atraigo personas situaciones o cosas que me permiten reproducir esa emoción una y otra vez..De esta forma estoy atrapado en mis emociones.¿Son malas las emociones? ¿Son buenas?.
No son ni buenas ni malas. Las emociones son la vida, la salsa que nos adereza esta existencia, entonces ¿porque en determinadas situaciones sufro?Bien, no todo está perdido.Mis emociones no son algo de lo que deba huir porque eso me aleja del conocimiento e información que hay detrás de cada emoción, por ejemplo,” ¿por qué me da rabia que mi marido hable con otras mujeres?, quizás tenga que ver con que mi autoestima no está muy alta, pues cuando yo estoy bien, en verdad no me fijo con quién habla mi marido……no me importa y mucho menos me molesta” entonces…. ¿qué puedo hacer para subir mi autoestima?
De esta forma convertimos a nuestras emociones en nuestras aliadas, pues nos dan información sobre nosotros mismos, sobre dónde nos encontramos en este momento de nuestra vida, en qué aspectos tenemos que poner atención. Si el cerebro es el disco duro y la información que alberga es del tipo: “tú no puedes, eres un inútil, no vales nada,…….mensajes que hemos recibido repetidas veces y que hemos dado por verdaderos, entonces tenemos la oportunidad de reprogramar nuestro disco duro (nuestra red neuronal) con nuevas emociones, emociones que tienen que ver con la dicha, la alegría, la expresión de nuestra esencia como seres humanos. Las personas se deprimen por una falta de expresión personal.
Desarrollar la inteligencia emocional es importante ya que me permite posicionarme en la vida de forma constructiva. Comprendiendo la naturaleza de las emociones evocamos a la consciencia como la llave de salida de este plano tridimensional ampliando así nuestro nivel de consciencia, creciendo con las emociones, moldeándolas como un alfarero que está creando una obra de arte que es él mismo.
Gracias por interesarte en este artículo.
|